Saturday, February 20, 2010

The Calder Bookshop Theatre


Seguimos where we left off

Southwark it is, then.
Mi amiga Constanza se había ido a Londres. A su regreso, nos encontramos en John John a tomar algo y ella me contó de su viaje. Con una efusividad y energía poco carácterísticas de su persona, C me contó la impresionante anécdota de su encuerntro con Mr. Calder. En este momento, y sintiéndome bastante ignorante, yo desconocía por completo quién era este "viejito adorable" (cito a C) amigo de Beckett. Escuché entonces con atención el relato de mi amiga. Entra al bookshop, compra calder, habla con el de la caja, le dice "blabla, quedate que ahora hay una obra, pero no querés conocerlo a Mr. Calder? Atras de la cortina, right down the stairs, he's in his study". C fue, y para su horror, se encontró incapacitada para el habla, él fue muy amable, le firmó el libro y quedó fascinado con que un ser de estas tierras fuera a su pequeña librería sobre The Cut Street y se le acercara. Mi relato es paupérrimo, no soy digna, y ademas me faltan muchos detallese (y seguramente datos importantes, no solo detalles, se me han escapado y estan tirados panza al sol en alguna playa del mediterráneo y riendose de mi).

Es así que desde Londres le mando un mail a mi amiga C, diciendole que me pase la dirección del bookshop theatre. Increiblemente, C contesta entusiasmada (nunca responde mails ni llamadas, parece que si uno está en Londres nomas) y me dice que ojala pueda conocer a ese "delight old man".

Me bajo en la estación de subte correspondiente camino por the cut St. Es el paraíso de todo estudiante de teatro y amantes del under teatril, digamos. Llego a la librería, un lugar chiquito y acogedor, como no podía ser de otra manera, con un cartel-pizarra en la vereda que anuncia la obra que habrá esa noche ("noche", digamos, 7pm) gratis. Las obras se hacen en el mismo lugar. En la pared de atrás del negocio hay un gran telón negro, que se corre al comenzar la funcion. Esa noche había Shakespeare, bummer que no me pude quedar. Recorro el lugar, con paciencia e intentando con mucho control mental: a) no gritar de la emocion, b) no ponerme a llorar de nuevo -tambien de la emocion-, c) no ir al mostrador y decirle al chico "I´ll take it all. Now, my credit card limit is about to crash, so you can have my soul, where do I sign?. Despues de mucho tiempo y selección, agarro unos 7 libros, y desenfundo la tarjeta, rezando para que pase. Pasa. Respiro. Intercambio unas palabras con el colorado detras del mostrador y le digo que vengo de Bs As y le pregunto por el viejo. No está, me dice. Fuck. Parece que así no sucede.
La anécdota linda es la de mi amiga Constanza.
Yo volvi con una deuda en la tarjeta. Mierda, pero con unos libritos que son quite a treasure. Y que cuando meto la nariz entre esas páginas, me transportan automáticamente al bookshop. Por ahora, no pido más.

My home is where my habits have a habitat*

Otra vez me rindo a la vagancia y no escribo. Nunca terminé mis relatos del tan bien recordado viaje a Europa.
En un intento de sentirme mejor conmigo misma y mis cuentas pendientes, que tanta acidez le provocan a mi almita, me propongo terminar la tarea. Busco la libretita cuadrada gris de tapa dura que recorrió y atesoró recuerdos del peregrinaje al otro lado del charco.
Veo, entonces, que todo lo que tengo hoy, un año y tres meses después de haber vivido el viaje, no es más que unas notas plagadas de frases nominales y desprovistas de detalles. Ya que el plato anecdotario se enfrió, no puedo forzarme a escribir mi diario de viaje de esos últimos días inventando sentimiento alguno, porque ya no afloran.
Aun así, prefiero transcribir las últimas notas del viaje en esta entrada para no sentir que todo quedó tan incompleto.

(Escribo las notas en azul)

Nota suelta en una hojita
(la direccion exacta es censurada por razones obvias)
Delphine - Aeropuerto RERB hasta estacion CLUNY La Sorbonnes - Metro 10, estación Jean Jaures (OE)
*** Rue D'Aguesseau - Boulogne

Acá mi cabeza recuerda un primer encuentro con el papá de Delphine, en un barrio de lo más precioso, donde fuimos de memoria (bah, rafa se acordaba, yo nunca habia ido antes), por callecitas angostas adoquinadas entre rotondas y grandes árboles, un barrio muy oscuro pero que no daba ninguna sensación de que nada de nada malo pudiera pasarte. Recien llegados, con todo el viaje y valijas encima, nos enteramos que el baño de la casa de Delphine, en donde vamos a quedarnos, esta roto así que tenemos que bañarnos en la casa de los papás de Delphine. Llegamos ahi, un depto muy grande, lleno de cuadros en las paredes. Me llaman la atencion, algunos son muy oscuros, otros no tanto. Ante mi mirada concentrada exclusivamente en los cuadros, Rafa me dice bajito "los pinta la mamá de Delphine". La mamá de Delphine es una señora muy muy linda, de pelo muy largo muy lacio y canoso (instantáneamente, a primera vista, me hace acordar a la madre del pibito pycho de american beauty), y a pesar de su cara de cansancio, nos recibe de lo más bien y nos habla mucho en francés, sin el mínimo temor de que quizas no le entendamos, y con la calidez que puede recibirte tu abuela para tomar la leche todas las tardes...como si fueramos todos los dias. Nos bañamos (hay como tres baños en la casa, una de las primeras cosas que me llama la atencion, así que podemos bañarnos al mismo tiempo), y descubro que puede que sea verdad que no usen mucha agua, porque rafa me viene a buscar al baño y a decirme que salga (no es normal quedarse 15 minutos de más abajo de la ducha despues del cansancio del viaje che?). Secretamente cuando salgo de la ducha me pongo como todas las cremas de Vichy que puedo ponerme, que están lo más panchas sobre el lavatorio, como si fueran Pond's! Dios!
Bueno, el plan es que de allí el papá de Delphine nos lleva al depto de Delphine, a donde ya nos podemos quedar lo más tranquilos ahora que no apestamos. Para mi alivio, el papá de Delphine sí nos habla en inglés. Como si esto fuera poco, nos hace un té y nos da chocolate suizo. Y como si esto fuera poco, cuando pregunto por un piano que hay en el living, él me dice orgulloso que sí, toca. Y que una tarde antes de seguir viaje tenemos que ir para que nos toque una pieza de Yan Tiersen. Llegué a París hace menos de 20 minutos y ya me enamoré.



London: Fortnum & Mason - 181 Picadilly St --------- es acá donde recuerdo que fui al negocio que estaba decorado para navidad como una casita de cuento de hadas, pero estaba cerrado. Era uno de los ultimos dias en Londres, así que no pude volver. Mejor, for my credit card's sake.

The Bookshop Theatre - The Cut St. No. 51, Southwark- Ask for Mr. Calder (Samuel Beckett) ----------Próximamente, anécdota de lo más linda.









*Nunca tuve la costumbre (the habit) de la constancia. Ni siquiera para eso que me hace bien, como escribir. En donde te sentís bien, te sentís como en casa. Puede que no suene lógico, pero encontré un sentido entre ese hilo de pensamiento y la frase de la cancion de Fiona. De ahí, el título.