Thursday, November 13, 2008

Miércoles 12 - London colin'!











Miércoles 12
Después de días de paz en el medio de la casa de Heidi, comiendo queso y pan y mermelada casera (y mucho pescado: en 4 dias comi mas de lo q comeria en un año), partimos a Londres. Armande (la mujer de nuestro amigote belga, Benoit) nos llevo a despedirlo a Ben (pasamos por su trabajo, la casa de un gallego -cara de más gallego imposible- luthier q lo tiene laburando en su taller) y después de ahí, al Aeropuerto de Santiago. Os “cogimos” el avión de 2 hs a Stansted (si crei q la aerolina de BA a MAD, Aircommet, era chota, era porq no me había subido a RyanAir…este era un bondi con dos alitas). En fin, dormi muy cansada las dos horitas de vuelo.
Cuando llegamos a Stansted (el aerop más mejor en el q estuve hasta ahora, lejos) tomamos un bus a Londres– un viaje de casi dos horas. Todo el camino lo hice con la boca abierta. Eran increíbles los tonos de verde de las colinas, los castillos uno atrás de otro q se escondían atrás de un par de pinos, y asi todo el tiempo…ovejitas en algún que otro terreno, y terrenos labrados que creaban un efecto visual muy lindo. Asi que con todo eso delante de mis ojos, por primera vez lloré. Más o menos una hora después, empezaba a cambiar el paisaje. Ahora llegaban los barrios “pobres” que limitan la ciudad. Las callecitas estrechísimas en zigzag, las casitas perfectas iguales de ladrillo a la vista, con puertas de colores. Y bueno, que paso? Melina lloró por segunda vez. Ustedes pensaran que qué boluda, o que qué viaje de mierda si me la pasé llorando, pero no. Ni un poco ninguna de esas dos cosas.





Llegamos a Londres entonces. Nos bajamos del bus en Marble Arch, y nos hicimos los cancheros pensando que podíamos ahorrarnos el subte y caminar las dos estaciones (o tres, no me acuerdo) hasta Queensway. Ni en pedo. En el medio del camino, con todo el peso (y aunque estábamos embobados por el paisaje bordeando el parque), desistimos. Llegamos al Hostel (y nos dimos cuenta de q estamos en el medio de un barrio de inmigrantes con bares y restaurantes indues, marroquíes, chinos, etc). Oh, el hostel. La recepción y fachada es genial. Es más, hoy descubrí que las habitaciones de los pisos de arriba son bastante bonitas, y los baños no te dan ganas de vomitar. No como los q nos tocaron a nosotros. En gral no suelo quejarme de estas cosas, pero cuando la habitación fría en un subsuelo huele a pis y los baños. Claro, huelen a pis, y….todo huele a pis (de hombre!), eso no esta bueno. No me molestan los estudiantes de todas partes del mundo de 17 años q boludean y gritan y no te dejan dormir. Eso me lo esperaba. Pero el cuarto-calabozo me deprimió un poco. Por suerte estamos todo el dia en la calle asi q bueno, no es tan malo.
Algo q es un bajon es que exactamente a las 4 de la tarde es DE NOCHE. Sí. No es que empieza a oscurecer, o es “tardecita”. No. No existe aca ninguna tardecita. Es de noche noche. Ahora son las 8 por ejemplo, y parecen las 11 de la noche (además, estoy cansada de patear todo el dia). Asi nomá.
Bueno, asi que llegamos ayer a las 4 y dimos vueltas por el barrio. Encontramos el pub de la esquina con una señorota rubia grandota muy simpática de la que ya nos hicimos amigos (eso nos gusta creer, aunque por debajo de eso entendemos que los ingleses son muy corteses como para no empezar una conversación con dos extranjeros exitados por estar en Londres). Tomamos el subte y nos fuimos a caminar por Picadilly, Oxford street, Carnaby St. y todos esos lugares preciosamente decorados para navidad (ah, y de paso, Melina stared at the Picadilly circus lights and cried). Encontramos un pizza y pasta libre por 5 pounds. Comimos y nos fuimos a dormir (eran tipo las 8, ja).








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